"El hombre construye casas porque está vivo pero escribe libros porque se sabe mortal. Vive en grupos porque es gregario pero lee porque se sabe solo. La lectura es una compañía que no ocupa el lugar de ninguna otra y a la que ninguna compañía distinta podría reemplazar. No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino pero teje una retícula apretada de complicidades entre la vida y él. Ínfimas y secretas que hablan de la felicidad paradójica de vivir, al tiempo que iluminan el absurdo trágico de la vida. De modo que nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir."
Daniel Pennac, Como una novela

Soy consciente de que a estas alturas de la película yo soy mi único lector y, por tanto, esta nota totalmente prescindible es más un recordatorio para mí mismo que un aviso a navegantes. Espero saber trazar en pocas palabras las líneas maestras de lo que pretendo que sea esta bitácora.

Me conozco más o menos bien, y no estoy encantado de haberme conocido, sé que soy inconstantemente inconstante por lo que a partir de ahora me conformaría si este texto no es el último que aquí aparezca publicado. A priori, aunque tengo grandes expectativas, me gustaría añadir al menos un archivo a la semana; pero sé que éste es mi segundo intento de convertirme en narrador además de internauta y que no es la primera vez que pienso en tener mi propia bitácora, pero sí es la que más lejos he llegado al ponerme a escribir en ella o en su proyecto, porque aún está todo en pañales.

También he de reconocer que, aquí donde me veo, tengo la vocación frustrada de ser periodista, así que esto no es más que una forma como otra cualquiera que exhortizar ciertos anhelos que laten entre mis sienes. A este respecto quisiera poder llegar a pisar la sombra de los articulistas a quienes admiro, Arturo Pérez-Reverte, Javier Cuervo, David Gistau, Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Quim Monzó, Tino Pertierra, Juan Manuel de Prada...

En general, tengo gustos muy eclécticos por lo que, al igual que los periodistas de la selección anterior, no hablaré únicamente de un solo tema. Me gustaría hablar de política, televisión, literatura, cine... Ya he dicho que mi listón está muy alto. Por eso, y antes de seguir, creo que es necesario realizar el siguiente inciso para incluir la definición de quintacolumnismo:

"Término utilizado por la 'quinta columna', de la guerra civil española: es una de las estrategia de la hiperpolítica alternativa y activista que trabaja en el interior de la República global que es el mundo, tanto en el espacio real como en el ciberespacio. La característica básica del quintacolumnismo es su trabajo reticular en el interior de las instituciones u organizaciones, en todos los ámbitos sociales, laborales, científicos o culturales, para promover la hiperpolítica. El quintacolumnismo también se define por su crítica a la tecnoutopía, su pacifismo a ultranza y por su posibilismo libertario."

La quinta columna digital

Yo no pretendo llegar a tanto ni mucho menos. Antes de lanzarme a la piscina había barajado distintos títulos para una columna periodística escrita por mí: Si pudiera pensar por mí mismo, Aunque a mañana no llegue, Por si acaso se hunde el mundo... El conocer el significado del sintagma "quinta columna" me dio una excusa perfecta para escribir y un buen título, aún desconociendo que Arcadi Espada había publicado una colección de sus artículos bajo el título de Quintacolumnismo y, por supuesto, también ignoraba que hubiese quien ya se había apoderado del invento.

Quiero dejar claro que hago esto sólo por el placer de escribir, no pretendo llegar a ninguna parte. Soy sólo un joven aprendiz de pintor. Por lo que cualquier parecido entre esta bitácora y la realidad será sólo pura coincidencia. A no ser que no lo sea.

Y, salvo error u omisión, creo que he dicho todo lo que quería decir. Simplemente añado que uno de mis defectos más significativos es... que no sé ser breve. Espero que sepáis disculparme por ello.