"Yo creo que la batalla que hoy tendríamos que estar librando los profesionales y los medios de comunicación tendría que ser por la credibilidad, por la dignidad profesional, por la independencia, por desterrar la basura, por la auténtica libertad de expresión. En esta guerra, se llama libertad de expresión a cualquier cosa; por ejemplo, a la libertad de unos cuantos para hacerse con el control de todo."
Díaz, L. (2006): 50 años de TVE, Alianza Editorial, Madrid, pp. 311-312
El Partido Socialista asesina a sus opositores.
Este titular impactante, efectista y exagerado, que hace referencia al asesinato del alcalde de Fago (Huesca) por parte de su rival político, es el traslado a otro campo de las palabras del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, cuando en la tarde de ayer afirmaba que la manifestación que acababa de tener lugar por las calles de Madrid había sido "en contra del Gobierno" (Europa Press, 2007). Si atendemos al lema de la manifestación, Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación, no encontramos en él ninguna referencia directa ni indirecta contraria al Gobierno. Máxime cuando, desde el principio, Mikel Buesa, presidente del Foro de Ermua -convocante de la manifestación-, anunció que la marcha sería "abierta y no excluyente" y, al final del acto, el propio Buesa echó en falta la presencia de Zapatero (Agencias, 2007a).
¿Cómo puede ser contraria al Gobierno una manifestación en la que se lamenta la ausencia del jefe del Ejecutivo? ¿Por qué entonces estuvieron presentes en ella Ciutadans y el SUP, quienes también participaron en la manifestación del 13 de enero? Lo que no se puede evitar, porque los manifestantes no son ni pretenden ser policías, es que haya quien grite consignas que no vienen a cuento y que no tiene por qué representar el sentir de la multitud.
Dice Cicerón en sus Particiones oratorias: "Los preceptos de la ambigüedad son comunes a los dos adversarios: uno y otro defenderán su interpretación como la única digna de la prudencia del legislador: uno y otro tacharán la del adversario de absurda, inútil, injusta, torpe o en contradicción con otras leyes y aun con alguna del mismo legislador si fuere posible; dirá que su parecer sería el de cualquier hombre justo y prudente si de nuevo hubiera de legislarse más claro, puesto que su interpretación no tiene violencia ni peligro alguno, al paso de que de la contraria se deducen consecuencias injustas, necias o contradictorias."
El ilustre orador romano se refiere a los contendientes de un juicio, pero es fácil comprobar que sus palabras pueden trasladarse al ámbito que nos ocupa, esto es, la división entre los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE. Por eso, antes de seguir tirando millas quisiera tirar de hemeroteca primero:
"El único momento de tensión se ha vivido cuando ha surgido de entre la multitud un reproche dirigido al alcalde de Madrid, el popular Alberto Ruiz-Gallardón: '¿Dónde está Gallardón?', han coreado los presentes en la Puerta de Alcalá poco antes del término de la manifestación. También ha habido críticas a Telemadrid cada vez que una cámara de la cadena autonómica asomaba de entre la multitud. 'Telemadrid, manipulación', han censurado muchos.
(...) Ángel Acebes ha ido más allá y ha asegurado que esta marcha 'no es contra ETA', sino 'contra el PP', para ocultar que el alto el fuego permanente ha servido para que la banda terrorista esté hoy más fuerte que hace dos años y medio. 'Van a por nosotros para no rectificar', ha dicho el secretario general del PP." (Pérez, 2007).
En fin. Como se puede ver, el Gobierno y el PSOE acudieron a una manifestación a la que Ángel Acebes, quien hace en esta noticia de Fernando Moraleda, considera no contra ETA, sino contra el Partido Popular.
Todo esto no hace sino demostrar la dispersión democrática que tanto daño hace a la política de este país.
La controversia sobre el uso de la bandera y el himno nacionales en el fin de la manifestación, es una disputa completamente superflua e innecesaria, habida cuenta de que en la manifestación del 13 de enero, si por algo brillaron las banderas nacionales fue por su ausencia. Muchos de los asistentes portaron banderas de Ecuador, y también se pueden ver insignias de Perú, Colombia, Uruguay, Cuba, y de la II República, pero ninguna española (LD, 2007). En cualquier caso, los símbolos nacionales no son de nadie porque son de todos.
La Segunda Guerra Mundial pilló a China en plena guerra civil entre los nacionalistas del Kuomintang y los comunistas, liderados por Mao. Esta coyuntura fue aprovechada por Japón para invadir territorio chino. Debido a ello, los nacionalistas y los comunistas decidieron aparcar su enfrentamiento y formar un Frente Común para expulsar a los invasores nipones, tras lo cual, volvieron a matarse entre ellos.
PP y PSOE comparten un objetivo común -yo diría que más de uno, pero me ceñiré al tema concreto que estamos tratando- y en lo único que no están de acuerdo es en los medios para alcanzarlo. Harían bien en acercar posturas. Como dijo el periodista José María Calleja días después del atentado en la T-4 de Barajas, lo que nos va a salvar en este asunto es que PP y PSOE vayan de la mano (Calleja, 2007). Es casi imperativo que formen un Frente Común. Y he ahí el problema: ninguno de los dos quiere ser el primero en mover ficha, seguramente, por temor a que dicho movimiento sea malinterpretado y tomado, tendenciosamente, como un renuncio o una cesión.
Casi desde el comienzo de la presente legislatura, el PSOE ha dejado patente que el enemigo a batir era el PP. Recordemos, simplemente, que el pasado 28 de enero, en el transcurso de un mitin socialista, Rodríguez Zapatero dijo lo siguiente: "...no voy a confrontar ni con Aznar ni con Rajoy, porque toda mi energía es para la democracia, para derrotar a la violencia y para que alcancemos la paz" (González, 2007). Y, sin embargo, esta mañana nos encontramos con que: "El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, acusó al PP de 'hipocresía' y 'caradura' por su postura en la lucha antiterrorista..." (Agencias, 2007b).
Por su parte, el PP nunca ha acabado de creerse que fue apeado en marcha de la carrera electoral y siempre ha considerado que su exilio a la oposición se debió a poco menos que una conspiración por parte de los socialistas. ¿Hace falta que recuerde alguna frase de las que los dirigentes del PP han dicho en los últimos meses?
¿Tienen voluntad PP y PSOE de unirse en un Frente Común contra la Dictadura del Terror? Desde nuestro punto de vista, es indudable. Prueba de ello es, entre otras cosas, el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, suscrito por ambos y hoy, según parece, en desuso.
Entonces, ¿qué es lo que impide que PP y PSOE formen ese Frente Común que, desde aquí, les reclamamos que lleven a cabo?
En nuestra opinión, una gran parte de la culpa, por así decirlo, la tienen los medios. No debemos olvidar que hoy día las fuentes de información son múltiples, abundantes y que es posible que cada uno escoja qué agua quiere beber. Y no podemos negar que con más facilidad incluso que los partidos políticos, los principales medios de información llegan al ciudadano prácticamente con pulsar una tecla. Dicho esto, es evidente que las personas pueden ser fácilmente influenciables; suelo decir que uno no puede considerarse bien informado si no lee, al menos, dos diarios -se entiende que de ideologías distintas-.
Por esto creo que debemos exigirle a los medios comunicativos una cierta responsabilidad para con el lector, oyente o telespectador, con el que están en deuda; debemos pedir a los informadores que sean el Cuarto Poder que cada vez con menos asiduidad representan. Ninguna de las dos manifestaciones que han tenido lugar han sido ni contra el Gobierno ni contra el Partido Popular; las dos han sido contra ETA. Ninguna circunstancia las hacía, a priori, incompatibles.
Y, en todo este asunto, ¿habría alguna diferencia si el partido en el Gobierno fuese el PP? Según afirma Luis Solana, punto de vista que compartimos, no (Solana, 2007).
Quisiera, por tanto, poder toparme cara a cara con algún diario, radio o televisión, que me ofreciesen seriedad, credibilidad e independencia. Que no me tome por tonto, vamos. Un planteamiento que coincide con las palabras de Jesús Quintero, citadas en 50 años de TVE, que encabezan este artículo.
A nadie se nos escapa que las principales fuentes de información de este país tienen una marcada línea ideológica y, en la mayoría de los casos, están vinculados de una u otra manera con los partidos políticos. Debemos preguntarnos, entonces, quién le marca el paso a quién.
¿Los medios les ponen el listón muy alto a PP y PSOE? ¿De qué manera influye lo que se dice a través de las ondas o la fibra óptica en el discurso político de los dos principales partidos? ¿Son verdaderamente libres esos dos grupos para actuar o arrastran rémoras que entorpecen su marcha?
Bibliografía
Agencias (2007a): "El Foro Ermua acusa a Zapatero de no querer la unidad de los españoles para derrotar a ETA", en elmundo.es, 4 de febrero.
Agencias (2007b): "El PSOE tacha de 'hipócrita' al PP y éste dice que 'lo decente' es unirse a los ciudadanos", en elmundo.es, 5 de febrero.
Calleja, J.M. (2007) en 59 segundos, 2 de enero.
Europa Press (2007): "Moraleda asegura que ésta es la manifestación 'más evidente' que se celebra 'en contra del Gobierno'", en europapress.es, 3 de febrero.
González, S. (2007): "Zapatero descubre la división del trabajo", en El blog de Santiago González, 29 de enero.
LD (2007): "La manifestación por el 30-D acaba en un plebiscito callejero a favor del Gobierno y contra la Oposición", en libertaddigital.com, , 13 de enero.
Pérez, A. (2007): "Decenas de miles de personas exigen en Madrid paz y el fin de ETA", en elpais.com, 13 de enero.
Solana, L. (2007): "Una manifestación inútil", en El blog de Luis Solana, 3 de febrero.