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Terra
La Coctelera

Con dos cojones

"Cuando vemos una mala película española, exclamamos: ¡No vuelvo a ver cine español! Ojalá hiciéramos lo mismo con el cine americano. El porcentaje de películas malas malísimas es igual en todos los países y continentes."
Daniel Sánchez Arévalo, director de AzulOscuroCasiNegro, tomado de Galán, D. (2007): Deprisa, que son cortos en elpais.com, 2 de febrero

Hace unos días un opinante, el único que hasta ahora ha dejado su comentario, dictaba una sentencia casi apocalíptica sobre el estado de salud del panorama cinematográfico español en estos momentos. Una sentencia que traté de revocar como mejor pude. Hoy, como quien no quiere la cosa, es Viggo Mortensen, un actor estadounidense, quien, a propósito del supuesto endiosamiento de Almodóvar debido a su ausencia en la gala de los Goya, algo que Mortensen considera una falta de "respeto a la Academia y al público español, que tanto cariño y reconocimiento le han dado"; sale, como buen soldado, al paso de quien quiera atreverse a despreciar al público y al cine español en una carta publicada en la página web Perceval Press. El actor concluye así su misiva:

"Ha sido un honor para nosotros adaptar la obra de Arturo Pérez-Reverte para rodar un poco de lo que ha sido y sigue siendo España, y de ser recibidos tan calurosamente por gran parte del público y por la Academia. Ahora que empieza a presentarse Alatriste por el mundo, será un grato encargo mostrar lo que puede hacer un equipo español y lo que ha hecho, con dos cojones."

Si alguien quiere leer la carta entera, puede hacerlo aquí.

A nosotros, como siempre, tienen que venir a sacarnos las castañas del fuego los de fuera porque somos unos auténticos expertos en tirar piedras contra nuestro propio tejado. Así nos luce el pelo luego.
 

Manifestonato

"Yo creo que la batalla que hoy tendríamos que estar librando los profesionales y los medios de comunicación tendría que ser por la credibilidad, por la dignidad profesional, por la independencia, por desterrar la basura, por la auténtica libertad de expresión. En esta guerra, se llama libertad de expresión a cualquier cosa; por ejemplo, a la libertad de unos cuantos para hacerse con el control de todo."
Díaz, L. (2006): 50 años de TVE, Alianza Editorial, Madrid, pp. 311-312

El Partido Socialista asesina a sus opositores.

Este titular impactante, efectista y exagerado, que hace referencia al asesinato del alcalde de Fago (Huesca) por parte de su rival político, es el traslado a otro campo de las palabras del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, cuando en la tarde de ayer afirmaba que la manifestación que acababa de tener lugar por las calles de Madrid había sido "en contra del Gobierno" (Europa Press, 2007). Si atendemos al lema de la manifestación, Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación, no encontramos en él ninguna referencia directa ni indirecta contraria al Gobierno. Máxime cuando, desde el principio, Mikel Buesa, presidente del Foro de Ermua -convocante de la manifestación-, anunció que la marcha sería "abierta y no excluyente" y, al final del acto, el propio Buesa echó en falta la presencia de Zapatero (Agencias, 2007a).

¿Cómo puede ser contraria al Gobierno una manifestación en la que se lamenta la ausencia del jefe del Ejecutivo? ¿Por qué entonces estuvieron presentes en ella Ciutadans y el SUP, quienes también participaron en la manifestación del 13 de enero? Lo que no se puede evitar, porque los manifestantes no son ni pretenden ser policías, es que haya quien grite consignas que no vienen a cuento y que no tiene por qué representar el sentir de la multitud.

Dice Cicerón en sus Particiones oratorias: "Los preceptos de la ambigüedad son comunes a los dos adversarios: uno y otro defenderán su interpretación como la única digna de la prudencia del legislador: uno y otro tacharán la del adversario de absurda, inútil, injusta, torpe o en contradicción con otras leyes y aun con alguna del mismo legislador si fuere posible; dirá que su parecer sería el de cualquier hombre justo y prudente si de nuevo hubiera de legislarse más claro, puesto que su interpretación no tiene violencia ni peligro alguno, al paso de que de la contraria se deducen consecuencias injustas, necias o contradictorias."

El ilustre orador romano se refiere a los contendientes de un juicio, pero es fácil comprobar que sus palabras pueden trasladarse al ámbito que nos ocupa, esto es, la división entre los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE. Por eso, antes de seguir tirando millas quisiera tirar de hemeroteca primero:

"El único momento de tensión se ha vivido cuando ha surgido de entre la multitud un reproche dirigido al alcalde de Madrid, el popular Alberto Ruiz-Gallardón: '¿Dónde está Gallardón?', han coreado los presentes en la Puerta de Alcalá poco antes del término de la manifestación. También ha habido críticas a Telemadrid cada vez que una cámara de la cadena autonómica asomaba de entre la multitud. 'Telemadrid, manipulación', han censurado muchos.

(...) Ángel Acebes ha ido más allá y ha asegurado que esta marcha 'no es contra ETA', sino 'contra el PP', para ocultar que el alto el fuego permanente ha servido para que la banda terrorista esté hoy más fuerte que hace dos años y medio. 'Van a por nosotros para no rectificar', ha dicho el secretario general del PP." (Pérez, 2007).

En fin. Como se puede ver, el Gobierno y el PSOE acudieron a una manifestación a la que Ángel Acebes, quien hace en esta noticia de Fernando Moraleda, considera no contra ETA, sino contra el Partido Popular.

Todo esto no hace sino demostrar la dispersión democrática que tanto daño hace a la política de este país.

La controversia sobre el uso de la bandera y el himno nacionales en el fin de la manifestación, es una disputa completamente superflua e innecesaria, habida cuenta de que en la manifestación del 13 de enero, si por algo brillaron las banderas nacionales fue por su ausencia. Muchos de los asistentes portaron banderas de Ecuador, y también se pueden ver insignias de Perú, Colombia, Uruguay, Cuba, y de la II República, pero ninguna española (LD, 2007). En cualquier caso, los símbolos nacionales no son de nadie porque son de todos.

La Segunda Guerra Mundial pilló a China en plena guerra civil entre los nacionalistas del Kuomintang y los comunistas, liderados por Mao. Esta coyuntura fue aprovechada por Japón para invadir territorio chino. Debido a ello, los nacionalistas y los comunistas decidieron aparcar su enfrentamiento y formar un Frente Común para expulsar a los invasores nipones, tras lo cual, volvieron a matarse entre ellos.

PP y PSOE comparten un objetivo común -yo diría que más de uno, pero me ceñiré al tema concreto que estamos tratando- y en lo único que no están de acuerdo es en los medios para alcanzarlo. Harían bien en acercar posturas. Como dijo el periodista José María Calleja días después del atentado en la T-4 de Barajas, lo que nos va a salvar en este asunto es que PP y PSOE vayan de la mano (Calleja, 2007). Es casi imperativo que formen un Frente Común. Y he ahí el problema: ninguno de los dos quiere ser el primero en mover ficha, seguramente, por temor a que dicho movimiento sea malinterpretado y tomado, tendenciosamente, como un renuncio o una cesión.

Casi desde el comienzo de la presente legislatura, el PSOE ha dejado patente que el enemigo a batir era el PP. Recordemos, simplemente, que el pasado 28 de enero, en el transcurso de un mitin socialista, Rodríguez Zapatero dijo lo siguiente: "...no voy a confrontar ni con Aznar ni con Rajoy, porque toda mi energía es para la democracia, para derrotar a la violencia y para que alcancemos la paz" (González, 2007). Y, sin embargo, esta mañana nos encontramos con que: "El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, acusó al PP de 'hipocresía' y 'caradura' por su postura en la lucha antiterrorista..." (Agencias, 2007b).

Por su parte, el PP nunca ha acabado de creerse que fue apeado en marcha de la carrera electoral y siempre ha considerado que su exilio a la oposición se debió a poco menos que una conspiración por parte de los socialistas. ¿Hace falta que recuerde alguna frase de las que los dirigentes del PP han dicho en los últimos meses?

¿Tienen voluntad PP y PSOE de unirse en un Frente Común contra la Dictadura del Terror? Desde nuestro punto de vista, es indudable. Prueba de ello es, entre otras cosas, el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, suscrito por ambos y hoy, según parece, en desuso.

Entonces, ¿qué es lo que impide que PP y PSOE formen ese Frente Común que, desde aquí, les reclamamos que lleven a cabo?

En nuestra opinión, una gran parte de la culpa, por así decirlo, la tienen los medios. No debemos olvidar que hoy día las fuentes de información son múltiples, abundantes y que es posible que cada uno escoja qué agua quiere beber. Y no podemos negar que con más facilidad incluso que los partidos políticos, los principales medios de información llegan al ciudadano prácticamente con pulsar una tecla. Dicho esto, es evidente que las personas pueden ser fácilmente influenciables; suelo decir que uno no puede considerarse bien informado si no lee, al menos, dos diarios -se entiende que de ideologías distintas-.

Por esto creo que debemos exigirle a los medios comunicativos una cierta responsabilidad para con el lector, oyente o telespectador, con el que están en deuda; debemos pedir a los informadores que sean el Cuarto Poder que cada vez con menos asiduidad representan. Ninguna de las dos manifestaciones que han tenido lugar han sido ni contra el Gobierno ni contra el Partido Popular; las dos han sido contra ETA. Ninguna circunstancia las hacía, a priori, incompatibles.

Y, en todo este asunto, ¿habría alguna diferencia si el partido en el Gobierno fuese el PP? Según afirma Luis Solana, punto de vista que compartimos, no (Solana, 2007).

Quisiera, por tanto, poder toparme cara a cara con algún diario, radio o televisión, que me ofreciesen seriedad, credibilidad e independencia. Que no me tome por tonto, vamos. Un planteamiento que coincide con las palabras de Jesús Quintero, citadas en 50 años de TVE, que encabezan este artículo.

A nadie se nos escapa que las principales fuentes de información de este país tienen una marcada línea ideológica y, en la mayoría de los casos, están vinculados de una u otra manera con los partidos políticos. Debemos preguntarnos, entonces, quién le marca el paso a quién.

¿Los medios les ponen el listón muy alto a PP y PSOE? ¿De qué manera influye lo que se dice a través de las ondas o la fibra óptica en el discurso político de los dos principales partidos? ¿Son verdaderamente libres esos dos grupos para actuar o arrastran rémoras que entorpecen su marcha?

Bibliografía

Agencias (2007a): "El Foro Ermua acusa a Zapatero de no querer la unidad de los españoles para derrotar a ETA", en elmundo.es, 4 de febrero.

Agencias (2007b): "El PSOE tacha de 'hipócrita' al PP y éste dice que 'lo decente' es unirse a los ciudadanos", en elmundo.es, 5 de febrero.

Calleja, J.M. (2007) en 59 segundos, 2 de enero.

Europa Press (2007): "Moraleda asegura que ésta es la manifestación 'más evidente' que se celebra 'en contra del Gobierno'", en europapress.es, 3 de febrero.

González, S. (2007): "Zapatero descubre la división del trabajo", en El blog de Santiago González, 29 de enero.

LD (2007): "La manifestación por el 30-D acaba en un plebiscito callejero a favor del Gobierno y contra la Oposición", en libertaddigital.com, , 13 de enero.

Pérez, A. (2007): "Decenas de miles de personas exigen en Madrid paz y el fin de ETA", en elpais.com,  13 de enero.

Solana, L. (2007): "Una manifestación inútil", en El blog de Luis Solana, 3 de febrero. 

Sevilla no os olvida

"La paz no quiere treguas, solo quiere paz."
Carlos Amigo Vallejo, cardenal-arzobispo de Sevilla

Poco hay que añadir a las palabras de monseñor Amigo, pronunciadas en la mañana de ayer durante una misa en memoria de Alberto Jiménez-Becerril y Asunción García Ortiz. El purpurado podía haberlo dicho más alto, pero no más claro: la paz es la paz, no el tiempo que media entre dos periodos de guerra o conflicto. Sólo hay una paz posible, la que fray Carlos Amigo Vallejo define como "apoteosis de la justicia". Y es necesario que nos creamos que es posible alcanzarla.

En defensa del cine español

Respeto tu opinión pero quisiera decirte, si es que no te has dado cuenta aún, de que nuestro cine es una memez frente al cine bueno americano. Y sobre todo lo politizado que está. Los premios están dados de antemano y todo lo que suene a derecha, incluyendo guionistas, directores, productores o actores para "ellos" es una mierda.

Mientras eso sea el cine español que te gusta "apañao " vas. Todo es cutre, freaky, como se lleva ahora, y sobre todo lo que llaman progre. Todo lo que se politiza mal termina. Así nunca llegaremos a nada, menos aún a encontrar talentos.

Un saludo

Me ha parecido más apropiado publicar un nuevo artículo como respuesta, en atención a que has sido la primera persona que ha dejado su comentario en esta bitácora. Además, esto me permitirá dar una respuesta más amplia y cómoda, que la que podría dar en un simple comentario.

Lo primero que tengo que decir, y espero que estés de acuerdo conmigo porque, si no, no merece la pena que sigas leyendo, es que las opiniones no se respetan, las opiniones se discuten. Lo que se respetan son las personas.

Suelo decir que todo en esta vida es cuestión de matices y, lo que son las cosas, antes de releer tu mensaje para descargar la respuesta que tenía preparada, se me había pasado por alto un matiz muy importante de tu comentario. Dices:

"... nuestro cine es una memez frente al cine bueno americano."

He ahí una clave muy importante para entender tu comentario: comparas todo el cine español con sólo el cine bueno americano. ¿Por qué no comparas el cine bueno español con el cine bueno americano? O, para evitar subjetividades -si es que pueden evitarse, cosa que está difícil-: ¿por qué no comparas el conjunto del cine español con el conjunto del cine americano?

Quiero añadir también otro matiz, esta vez por mi parte. Yo no he dicho que iba a ver en exclusiva cine español. He dicho que he dejado de ver cine estadounidense. La producción cinematográfica no es sólo un duelo entre España y Estados Unidos; muchos otros países del mundo producen cine. Recuérdese también que los nacidos en este país no son sólo españoles, por cuestiones diversas, también son europeos. Por tanto, considero un deber cultural defender el cine europeo, en general, y el cine español e iberoamericano, en particular.

La visión que desde España, Europa o Iberoamérica puede darse a través del cine es mucho más próxima a la de un ciudadano español que la que se puede dar desde Estados Unidos. Como cuando llegan los extraterrestres y quieren destruir Estados Unidos y, de paso, el mundo. O como cuando un mindundi de tres al cuarto se hace con una y el solito se deshace de todo un ejército para liberar a su hija o al Presidente.

Por otra parte, dices:

"Mientras eso sea el cine español que te gusta 'apañao' vas."

Yo no he dicho el tipo de cine español que me gusta. Sí he dicho que Salvador me ha parecido una gran película. Y lo mantengo. Pienso que es una película que cuenta con un tratamiento técnico muy bueno; un guión muy ágil, que te hace estar deseando conocer qué es lo siguiente que va a pasar (y esto es todo un mérito teniendo en cuenta que el final es conocido); y unas interpretaciones muy buenas, sobre todo, en los secundarios. Es una película que nada tiene que envidiar a ninguna otra.

Lo que tendrás que explicarme es por qué voy apañao.

En cualquier caso, veo que tienes un gran conocimiento del cine español. Dices:

"Todo es cutre..."

Si con eso a lo que te refieres es a la escasez de medios y recursos con los que cuenta el cine español. Tienes toda la razón. Si algún calificativo puede dársele el cine español es el de David que se enfrenta al Goliat del cine meidinjolivú. Como el resto del cine europeo; todos tienen que enfrentarse al uso y abuso que de los medios hacen las películas estadounidenses.

Si, por el contrario, te refieres a que el cine español es de baja calidad. Todo es discutible, máxime teniendo en cuenta que no deja de ser una cuestión de gustos. Pero, en todo caso, supongo que para decir semejante cosa hablarás con conocimiento de cuasa y habrás visto la mayor parte de las siguientes películas:

Los 2 lados de la cama, Vete de mí, La dama boba, AzulOscuroCasiNegro, Bienvenido a casa, Tirante el Blanco, Volver, El triunfo, Un franco, catorce pesetas, Los nombres de Alicia, Amor en defensa propia, Sin ti, La educación de las hadas, La bicicleta, H6: Diario de un asesino, Tu vida en 65 segundos, Días azules, El próximo Oriente, La distancia, La noche de los girasoles, Alatriste, Skizo, Salvador, Lo que sé de Lola, Los Borgia, Cabeza de perro, El laberinto del fauno, Yo soy la Juani, Va a ser que nadie es perfecto, GAL, Ficción, Mía Sarah, ¿Por qué se frotan las patitas?, El camino de los ingleses, Cándida...

Es una recopilación no exhaustiva de algunas películas españolas estrenadas en 2006. Si no has visto un buen número de los títulos, entonces tu afirmación no tiene fundamento, al menos, en lo que al cine del año pasado se refiere.

Y si además tenemos en cuenta que, por ejemplo, Volver ha sido candidata al Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera y que, en la misma categoría, competirá en los Premios César. Que, El laberinto del fauno, ha sido distinguida con el Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera y que es candidata al Oscar, en Lengua No Inglesa. Y, sobre todo, que dos de los cinco candidatos al Oscar al Mejor Cortometraje son españoles: Éramos pocos (Borja Cobeaga) y Binta y la gran idea (Javier Fesser); más a mi favor. Pero no nos quedemos en este año. Como expone en su bitácora el guionista Daniel Castro, España ha sido el país que más Oscar a la Mejor Película en Habla No Inglesa ha ganado en los últimos 26 años y, no sólo eso, también es la que más candidaturas ha obtenido. Y todavía más, puedes leerlo en su bitácora, en este periodo sólo una película extranjera ha obtenido el Oscar al Mejor Guión Original: Hable con ella.

Por supuesto no son estos los únicos premios recibidos (me limitaré a recordar el Oso de Oro en el Festival de Berlín en 1983). Pero un cine que es reconocido de manera tan clara en el horno donde se cuecen las películas más populares del mundo... no puede ser muy malo. ¿O me equivoco?

Cambiando de asunto. También dices:

"Los premios están dados de antemano..."

Me parece una afirmación muy tajante. Lo que sí te admitiría que dijeras es que hay un cierto amiguismo. Eso no puedo ni afirmarlo ni desmentirlo. Y me parece que es inevitable, porque no es algo exclusivo del cine, se da en prácticamente todos los ámbitos en los que se entreguen premios. Es inevitable.

Yo he dicho que el palmarés no ha deparado muchas sorpresas, pero una de las que sí que me ha llamado la anteción es que no le dieran el Goya a Juan Echanove porque su magnifíca incorporación de Quevedo en Alatriste.

Por último, repites en varias ocasiones:

"Y sobre todo lo politizado que está."
"Todo lo que se politiza acaba mal."

Esta preocupación que muestras por la politización del cine español me lleva a hacerme la pregunta: ¿Está politizado el cine español? Y la respuesta que encuentro es... no. De hecho, la única película destacada que puede considerarse "politizada" del año pasado es GAL, que se trata, precisamente, de un thriller político.

Sin duda alguna, el cine estadounidense está muchísimo más politizado de lo que pueda estarlo el cine español. ¿En cuántas películas estadounidenses aparece el Presidente del país? ¿Cuántas tratan sobre lo encantados que están los Estados Unidos de haberse conocido? ¿Cuántos alegatos en pro del american way of life? ¿Cuántas visiones sobre Vietnam? ¿En cuántas lideran la liberación de medio mundo? Y esto sólo hablando de las películas que son benévolas. ¡Pero si hasta una comedia como Scary movie 4 parodia al presidente Bush! ¿Y cuántas películas se han hecho criticando determinadas situaciones sociales o políticas?

Otra cosa muy distinta es que la gente del mundillo del cine, como cualquier otro ciudadano, quiera dar su opinión sobre determinados asuntos de la actualidad política. Un director, un productor, un actor o lo que sea de cine español no tiene ni más ni menos derecho que cualquier otra persona, y es tan libre como cualquier otro para decir lo que piensa. Y se puede estar de acuerdo o en contra de su punto de vista, pero no se les puede ni se les debe pedir que no hablen. Están en su derecho.

Por último, dices:

"... todo lo que suene a derecha, incluyendo guionistas, directores, productores o actores para 'ellos' es una mierda."

¿Quiénes son esos "ellos", conspiradores que quieren destruir la derecha? Acláramelo, que lo ignoro. Lo que sí puedo decir es que, después de haber leído y releído tu repuesta, tú te comportas igual que esos supuestos "ellos": para ti, todo lo que suene a izquierda es una mierda. Lo que me parece perfecto, discrepo, pero no tengo nada que decir al respecto. Lo que verdaderamente me resulta preocupante es que seamos un país tan absurdo como para que haya gente que pida que nos hagamos el haraquiri cultural, cerremos el quiosco y nos sentemos a esperar que lleguen los bárbaros.

Volver

"Mueve multitudes, enciende pasiones, potencia laimaginación y distribuye dinero a patadas... ¿El cine?... ¡No, hombre! La vanidad..."
Juan López, 'JAN', La gran superproducción

Como todo el mundo sabrá a estas alturas de la película (¡qué ingenioso soy!), anoche la Academia de Cine entregó los Premios Goya. Lo cierto es que la ceremonia no deparó muchas sorpresas y se configuró un palmarés bastante predecible; pero se confirmaron las sospechas más fundadas: la victoria fue para Volver, en general, y para Penélope Cruz, en particular, así como para El laberinto del fauno. Lo que supone para estos dos últimos todo un espaldarazo de cara a los Oscar, si bien veo con más probabilidades de éxito a El laberinto del fauno: Guillermo del Toro es un director muy conocido en la meca del cine (Mimic, Blade II, Hellboy) y la película, que compite por México en tierras americanas, ya se alzó con el Globo de Oro; mientras que Penélope Cruz tendrá que batirse el cobre con Helen Mirren (La Reina), quien ya demostró que tiene más papeletas que ella para los Oscar tras su reconocimiento en los Globos de Oro.

Hace más de un año decidí dejar de ver cine estadounidense. Entiéndaseme, vivo en una ciudad que, a menos que quiera coger el coche, sólo tiene un multicines con cuatro salas y, por alguna extraña razón, las películas estadounidenses tienen una posición privilegiada en la cartelera. Esto hace que, la mayoría de las veces, me tenga que quedar sin ver una película que tenía ganas de ver por el mero hecho de no haber sido made in Hollywood o por no ser lo suficientemente comercial. O lo que es más grave, a falta de algo mejor, haber tenido que asistir a la proyección de más de un bodrio porque no había otra cosa que llevarse a la boca.

Durante este tiempo he ido al cine siete veces al cine, y he tenido ocasión de ver seis películas españolas y una chilena. (Y tengo que decir que, a diferencia de otros años, he ido poco al cine pero siempre he salido satisfecho con la película que había visto.) Precisamente, gracias a esta determinación, este año por primera vez, tenía un mejor conocimiento sobre los candidatos a los Goya, lo que me ha permitido poseer un cierto criterio a la hora de elegir quién me habría gustado que fuese distinguido. Me ha gustado poder ser partícipe, aunque fuera de un modo muy reducido y nimio, de "la fiesta del cine español".

Por eso, al menos desde mi punto de vista, quizá lo más inesperado de la noche considero que fueron los premios al mejor actor secundario y al mejor director novel. No me puedo creer que Antonio de la Torre (AzulOscuroCasiNegro) le arrebatara el premio a un genial Quevedo interpretado magníficamente por Juan Echanove (Alatriste). De igual modo, me llamó la atención que Daniel Sánchez Arévalo (AzulOscuroCasiNegro) se impusiera a Carlos Iglesias (Un franco, catorce pesetas), sobre todo porque fue mucho más publicitada su película.

También parece que las grandes perdedoras fueron Alatriste y Salvador, probablemente de forma más hiriente la primera, ya que ostenta hasta la fecha, hasta que se consolide el proyecto fílmico sobre los sitios de Zaragoza, el honor de ser la película más cara de la historia del cine español.

Sin embargo, aunque me lo esperaba, lamento que la biografía de Salvador Puig Antich no diese la campanada. Salvador es la película que, particularmente, considero ha sido la mejor del año. Una película con un montaje y una fotografía excelentes, un guión muy dinámico y sólido, unos sobresalientes Leonor Waitling y Tristán Ulloa, aparte de unos grandes secundarios, y que ofrece un retrato vívido y lúcido de un trocito de la historia de este país.

Me habría gustado que Salvador se hiciese con el Goya a la Mejor Película. Pero, qué se le va a hacer. Espero que mi película favorita tenga más suerte para la edición del próximo año.

Una piedra en el camino

"El arte del maestro consiste no en recargar sus observaciones de menudencias, que no se relacionen en nada, sino de aproximarle continuamente a las grandes relaciones que debe conocer un día, para opinar rectamente sobre el buen o mal orden de la sociedad civil."
Juan Jacobo Rousseau, Emilio o De la educación (libro III)

Todos los días, a la puerta de la Facultad, nos encontramos con dos montones de periódicos apilados, uno corresponde a La Vanguardia y el otro al diario gratuito Qué!, y los lunes además tenemos La Gaceta Universitaria y algún otro periódico también de carácter universitario. Coger un ejemplar es completamente gratis, supongo que en base a algún tipo de convenio que habrán adoptado con la Universidad.

Ayer por la mañana, hacia las ocho y media, me encaminaba yo a la puerta de acceso al edificio principal. Escogiendo periódicos había un hombre, en el que no reparé ni siquiera cuando llegué a su altura y yo también me agaché para tomar un par de diarios para mí. El hombre que tenía al lado, al verme, me dijo: "Hombre, Don, ¿cómo tú por aquí? ¿Qué tal te va el curso?". Levanté la mirada y lo miré.

Era un profesor que me había dado clase el curso pasado. Catedrático de Economía Aplicada, para más señas. Estuvimos hablando por el pasillo hasta que nos separamos, él para dirigirse a la fotocopiadora y yo para hacerlo a mi aula.

Iba interesándose por mí, por cómo me estaba yendo este nuevo curso y qué esperanzas tenía para febrero. "Estoy seguro de que tú no vas a tener ningún problema porque eres un alumno muy competente". Realmente es todo un halago que un catedrático de universidad te diga eso. Y, a la vez, da un poco de vértigo porque te pone en una situación en la que tú no te esperabas encontrar. Sentía y siento el miedo a defraudar.

Pero no se quedó ahí, sino que añadió: "El año pasado no te di una matrícula, porque sólo doy una, pero te la merecías. Normalmente sólo doy una matrícula por curso, pero tengo que comenzar a dar más".

No es que por lo que me ha dicho ahora piense que sé más estructura económica que antes, pero sí que me siento alzado (tal vez a patadas) a una élite, sin que yo me lo haya propuesto.

Trato de guiarme por las palabras de la ranchera cuando dice "que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar". Siempre me he considerado un estudiante mediocre y, sin embargo, estas palabras demuestran que se espera algo más de mí, que quizá yo pueda hacer muchas más cosas de las que me creo capaz.

Ya he comentado, en un mensaje anterior, que uno de mis principales problemas es que carezco de pasiones. El comentario de mi antiguo profesor ha supuesto para mí una especie de empujón, una voz que me incita a hacerlo mejor e ir siempre in crescendo avanzando hacia una meta... pero ¿cuál?

En lo que llevo de vida universitaria, sólo he encontrado dos profesores, y éste es uno de ellos, que reúnan las características que yo considero que un profesor debe reunir para ser bueno, a saber: que explique bien (aunque esto sea muy difícil de explicar), que te diviertas en su clase (es decir, que no sea un tostón) y que le coja cariño a los alumnos (me basta con que llegue a aprenderse mi nombre y el de mis compañeros). Es, por tanto, un tipo al que le tengo bastante respeto porque considero que sus clases no fueron una pérdida de tiempo y que su instrucción me puede llegar a ser muy útil cuando salte a la vida. No fue uno más de los que se limitan a soltar su rollo y largarse. Quiero dejarlo este punto claro. Fue un profesor con todas sus letras, una especie que me temo se haye en peligro de extinción.

De hecho, él es una de las pocas personas de las que guardo una frase que me hayan dicho como un tesoro. El año pasado, durante una tutoría, me dijo: "No hay otra vida. Creas o no creas tienes que pensar que no hay otra vida más allá, y al final lo que cuenta es quién se ha reído más. Yo gano menos que muchos de mis alumnos en una empresa privada, pero siempre me voy a la cama con una sonrisa porque disfruto con lo que hago".

Yendo hacia Damasco

"Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente lo rodeó una luz que venía del cielo. Cayó en tierra y oyó una voz que le decía: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?'. Él respondió: '¿Quién eres, Señor?'. Y la voz: 'Yo soy Jesús, a quien tú persigues...'."
Hechos de los Apóstoles, capítulo 9, versículos 3 a 5

Hace más o menos doce meses también yo iba camino de Damasco...

El falso mito de la nieve

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. (...) El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo."
Gabriel García Márquez, Cien años de soledad

En los casi dos años que llevo estudiando en la Facultad nunca me había fijado en que detrás de la facultad de Biología y de los bloques de viviendas del otro lado de la calle había montañas. Para mí fue un descubrimiento casi glorioso.

Hoy pude salir hora y media antes de los habitual y, mientras me dirigía a la marquesina del autobús respirando el aire fresco de una mañana de invierno, contemplaba un cielo despejado, intensamente azul, en el que se desperezaba un sol frío y jovial. Era un cielo que parecía encaramarse soberbio sobre los tejados húmedos de la facultad de Derecho en un alarde de estoicismo. Pasado ese edificio las observé por primera vez. Ahí estaban, recortadas contra el cielo, dando una impresión de falso fondo, de decorado de atrezo o de mural recién pintado. Ésa era el aspecto; cualquiera que lo viese habría tenido un cauto recelo a pasar sobre el paisaje el dedo por temor a correr la pintura. Aquellas montañas con sus cumbres caprichosamente nevadas y las faldas verdes componían un hermoso óleo que cotemplar, como si de un cuidadoso trabajo de artesanía se tratara. Incluso era posible aspirar el olor a hierba mojada.

Habría agradecido que para redondear la estampa se hubiese hecho oír el clamor fúnebre y gratificante, de alguna manera oscura confortador, de la campana de la pequeña iglesia próxima a la Facultad.